Héroes Anónimos

Saturno devorando a sus hijos
En un país que se dice laico como el nuestro, pero con costumbres de catolicismo rancio, es inevitable que en algún momento de nuestra vida no nos hallan hablado del infierno. Ese lugar de tortura eterna al que nos decían de niños que iríamos si nos portábamos mal, es para muchas personas una realidad, que viven día tras día, en este planeta.

Quisieron las circunstancias de la vida que yo conociera, me enamorara y me casara con una de esas personas. Su infierno, como el de muchas otras personas que han pasado por la misma experiencia, esta aquí, en esta vida, auspiciada por una sociedad materialista, degenerada, hipócrita y egoísta. Un infierno encerrado en las paredes de un hogar, dentro del mismo seno familiar, donde el secreto muchas veces es conocido y silenciado por los seres más allegados. Su infierno, se convertirá en uno de los caballos de batalla de este blog. Ese infierno al que me refiero es lo que denominan con las siglas ASI, o dicho abiertamente, Abusos Sexuales en la Infancia.

Cuando la conocí, ella empezaba a ser consciente de lo que le había pasado, y empezaba a atar cabos y a relacionar muchas de su reacciones ante la vida con dicha circunstancia. Os aseguro, que viví con ella momentos que nunca pensé que viviría, descubrí cosas que me revolvieron las entrañas, y comprendí cuan lejos nos quedamos de una realidad si solo recibimos los fríos datos de una noticia. Internet ha destapado muchas redes de pederastas, las noticias han hablado de raptos de niños, de curas pedofilos e incluso del turismo sexual con niños del que muchos países son objeto. Pero la realidad es mucho más profunda y no hay que irse a países lejanos para encontrarla, puede estar pasando en la casa de al lado o incluso en nuestra propia familia, y nosotros, ingenuos y desconocedores de dicha circunstancia, seguimos sintiendo una hipócrita piedad por esos niños, que un día se encontraran con el infierno de sus secuelas. Soy incapaz de pedir el fin de las guerras y el hambre en el mundo, haciendo gala de cartelitos en este blog, ya que no puedo evitar sentir por ello una vergonzante hipocresía al hacerlo, mientras se que existen cosas que están pasando tan cerca de mi y no hago nada para evitarlo.

A mi mujer yo no la veo como una victima, ni siquiera como algunos se denominan, como una superviviente. Para mi es una heroína, capaz de enfrentarse a los más negros y pestilentes infiernos, y ver como pese a ser ignorada, machacada y destrozada prácticamente a diario por sus demonios y por esta sociedad que no solo ignora a las personas que han pasado por ASI, sino que además alimenta a los monstruos con más y más información pederasta, se reinventa día a día, levanta la cabeza y se enfrenta a todo y a todos, defendiendo, protegiendo y educando a sus hijos con todo el amor que solo una madre puede dar. Muchas veces, por el hecho de ser hombre, me he convertido en el símbolo de todo lo malo que representa las secuelas del ASI, y hemos pasado verdaderos problemas en nuestra relación, hemos discutido de una forma que muy pocas parejas podrían soportar, pero mi admiración y amor hacia ella, su gran capacidad de dar amor y su inquebrantable fuerza de voluntad, han hecho que saliéramos adelante, reforzandonos mutuamente y haciéndonos cada vez más fuerte y comprometidos con esta causa.

Yo vengo de una realidad que era totalmente ajena a este gran problema social, y sentía como muchos verdadero asco por tal tipo de situaciones, pero nunca me imaginé que las secuelas de dichos actos representaran tanto mal, no solo para las personas que lo sufren, sino para toda la sociedad en general. Mi mujer me enseñó a darme cuenta de muchas situaciones que pasan totalmente desapercibidas para una persona que no conoce el problema desde dentro, y que son claros signos de pederastia, y sin embargo, son socialmente tolerables y aceptados. Comprendí que se hace poco o nada para evitar este problema, y que en mayor o menor medida todos somos cómplices de tal situación. Es difícil cambiar ciertos hábitos adquiridos por la sociedad y que se engloban dentro de lo que llaman "libertad" del individuo. La sociedad creó las leyes y las cárceles, para castigar a todos aquellos que infligen un mal a las personas, quizá para evitar pensar y profundizar en el porque ocurre todo eso, y no desmontar el tinglado tan bien creado de especuladores de la moral, en el que se sustenta una sociedad consumista y mal llamada del bienestar. Atacar a la raíz del ASI, es atacar al tan sagrado estamento para algunos de la familia, es atacar al pilar de la economía mundial, y es en definitiva atacar a las"libertades" individuales.

Muchos leeréis este blog y una vez cerrado pasareis a otra cosa. Os habrá tocado mas o menos profundamente esta entrada, pero pronto olvidareis lo serio del problema sumergidos en la vorágine de vuestra propia vida. Solo os pido que si algún día leéis una noticia sobre este problema del que os he hablado hoy, no sintáis esa hipócrita piedad o pena hacia las victimas (que al fin y al cabo no les ayuda en nada) y no las veáis como tal, sino que sepáis que son héroes anónimos que día a día lucharan contra la barbarie de su propia existencia, reinventándose a cada paso y pasando por verdaderas pruebas de fe hacia la humanidad, por el simple hecho de seguir con sus vidas.

No hay día que no de gracias por tener a una mujer así mi lado, que me demuestre que la humanidad es mucho más que odio, avaricia, despotismo, hambre de poder, egoísmo y superficialidad, que dentro de cada uno de nosotros existen un poder enorme desaprovechado, que nos adormecen con un trabajo, una casa, un coche o cualquier cosa que nos quieran vender, para tenernos eternamente atados a esta gran rueda de la fortuna en que se ha convertido la vida. No hay día que no de gracias por los maravillosos hijos que tenemos y por compartir la vida con una de las muchas silenciosas y silenciadas heroínas de este planeta.

Mi mujer es el único motivo por el que aun creo en la humanidad.

4 comentarios:

antonio

Hola Eko !
Me siento muy identificado contigo, lo has explicado perfectamente.
Saludos!

eko

Es de digna admiración aquellos que superan sus barreras, sus miedos y las secuelas de sus experiencias, y más, cuando todo lo que te rodea, lo que menos hace es ayudarte. No existe mayor patrimonio de la humanidad, que la de la superación de nuestras debilidades.

Un saludo, Antonio.

lenore

Que afortunados son de contar el uno con el otro.

Te mando un saludo sincero.

eko

La verdad es que el afortunado soy yo. Afortunado de haberla conocido, de recibir su amor y que dentro de lo que cabe confié en mi.

Un abrazo de Luna y mio.

Los comentarios nacen de la reflexión, ejercicio este muy recomendado. Hazlo con educación y sus efectos serán mas gratificantes.