La Abuelita Isabel

El anciano acariciaba la vieja cartera, mientras su vidriosa mirada, se perdía en el oscuro vacío que alcanzaba ver tras la ventana que tenia a su lado. -Ha pasado un año más, querida, pronto estaremos juntos-, repetía en un tono de oración. Su nieto, que se hallaba a escasos metros de él jugando con su coche rojo, había crecido ya lo suficiente para darse cuenta del vacío que dejaba el abuelo cuando se sumía en sus pensamientos. La lógica ingenuidad y curiosidad infantil, le llevó a levantarse del suelo con su coche en la mano, y a pasos cortos, como si dudando de si acercarse o no,  se puso a su lado. Posó su coche sobre el regazo del abuelo, y le miró con unos ojos enormes profiriendo mil preguntas que era incapaz de resumir en palabras. El abuelo regresó de su viaje a ese lugar entre el pasado y el futuro en que se había sumido, y no pudo evitar una sonrisa al ver al niño ante él, mirándolo intrigado y a la vez queriéndole dar consuelo por el dolor que percibía en su semblante. El abuelo, respondiendo a una pregunta que el niño no había realizado, dijo: -Es cierto Ezequiel, tu eres el pequeño de todos y aún no conoces la historia-. Cogiendo el coche con una mano, y haciendo un esfuerzo enorme para un hombre de su edad, logró alzar con el otro brazo a su nieto hasta ponerlo sobre su rodilla. Dejó el coche encima de la mesilla que tenia al lado, y rodeando al niño con su brazo, consiguió abrir la cartera que tenía en la mano. Tras el amarillento plástico se percibía una foto, que pese a parecer antigua, se veía en muy buenas condiciones. -Esta es tu abuela-, dijo el anciano. El niño miró la foto, y preguntó: -¿La abuelita Isabel?-. -Sí-, contestó el abuelo. -Mamá dice que la abuelita siempre esta con nosotros y que nos cuida y protege, pero yo nunca la veo-, replicó el niño. -Es cierto Ezequiel, la abuelita nunca ha abandonado esta casa. Esta en tu mama, en ti, en mi, y en todo lo que en este mundo merece la pena-. -¿Y porque no la puedo ver?-, volvió a preguntar el niño intrigado. -Porque un día, siendo muy niña un hombre le robo lo más valioso que puede tener una persona, su infancia. Cuando creció se  convirtió en una mujer de una sensibilidad extraordinaria, capaz de dar un amor tan puro que la dejaba totalmente exhausta. Sentía el dolor y la pena de los inocentes como cuchillos en su propia alma. Luchó día tras día para recuperar aquella infancia que le robaron intentando que otros niños nunca pasaran por lo mismo que ella pasó. La gente la miraba extrañada, porque ella veía el peligro allí donde otros solo veían normalidad. Y no dudo en señalar ante el mundo a todos los cómplices de aquellos actos. Las leyes entonces se mofaban de las victimas y los ladrones de infancia campaban a sus anchas avalados por la impunidad de sus actos.- El anciano, de repente paró, y miró a los ojos al niño. Por un momento había olvidado, que tal vez, aún no era capaz de entender todo aquello que le contaba, pero la mirada de su nieto parecía pedirle que continuara. -¿Entiendes lo que te digo, Ezequiel?-, le preguntó el anciano a su nieto. Y el niño, dibujando una amplia sonrisa de orgullo en su rostro, contestó:-¡Que la abuelita era muy buena!-. El anciano sonrió,-Sí, Ezequiel, era muy buena, y podía ver la maldad de las personas malas, porque aunque consiguieron robarle su infancia, nunca permitió que aquel hombre le robara el Alma, ya que sabía que si se rendía, su Alma caería en manos de aquel ladrón de infancia y entonces este conseguiría  su verdadero propósito. Suele pasar que hay personas, que al robarles su infancia esconden la bondad y pureza de ese niño en su Alma, e  hijo mio, si hay algo que este mundo no soporta, ¡es un adulto con un Alma pura!, porque podemos ver reflejado en ese Alma nuestro verdadero rostro. Y suele pasar, Ezequiel, que esas personas están poco tiempo entre nosotros.- De repente, el abuelo calló, y como si una voz proveniente de la oscuridad del exterior le llamase, miró hacia la ventana que tenia justo a su lado, y musitó -Isabel, cariño mio, ¡no sabes cuanto te he echado de menos!-.
La madre del niño, que llevaba un tiempo observando la conversación entre abuelo y nieto desde la puerta del salón, se percató de que ambos miraban a la ventana como si mantuvieran una conversación con sus reflejos. De repente, vió como el niño, tras mirar durante unos segundos fijamente al anciano, le daba un beso, y haciendo un ademan de despedida hacia la ventana, se bajaba de la rodilla del abuelo sin este inmutarse. Volvió, el niño, a coger su coche rojo, el favorito de entre todos los juguetes que tenia, precisamente porque fue regalo de su abuelo, y se lo volvió a dejar en el regazo. Giró su cabeza y vió a su madre en la puerta del salón observando la escena, y se dirigió hacia ella. Cuando estuvo a su alcance, la madre puso su mano sobre la cabeza del niño y le preguntó: -¿Que mira el abuelito?-. El niño volvió a mirar hacia el abuelo y respondió:-Mira su Alma, mamá.-. Tras unos segundos, en que ambos no apartaron la mirada del anciano sentado junto a la ventana, el niño, volvió su cabeza hacia la madre y agarrando su mano para atraer la mirada de esta, continuo: - La abuelita me ha dicho que no te preocupes mamá, que seguirá cuidando de él, y que nos quiere mucho-. La madre no pudo evitar volver a mirar el cuerpo inerte de su padre y dirigiendo su mirada hacia la ventana, una lágrima corrió por la comisura de una sonrisa.

6 comentarios:

Luna.

Muy bonita esta historia, me recuerda mucho a mi cuando sea mayor,¡si es que llego claro!
La vida de una victima de una monstruosidad asi, es bastante similar a una ruleta rusa, fluctuante y angustiosa.
Por desgracia, toda tu vida suele girar alrededor de lo mismo, y cuando ya crees que lo estas venciendo, aun quedan escollos que vuelven a llevarte otra vez al infierno. Siguen atormentándote igual que hace años, y tu sigues siendo el mismo títere en manos de otro tipo de abusadores y al fin y al cabo, sigues haciendo algo que te incomoda y que te retorna a la debilidad que tenias cuando sucedía el abuso. Sabes que va a pasar, no queda otra opción.
La abuelita Isabel, al menos ya descansa de toda esta basura.
Muy chulo el blog.

eko

El presente no existe querida Luna, porque cuando eres consciente de lo que esta ocurriendo, ya se ha convertido en pasado. La gente se obceca en vivir el presente, con el oculto propósito de conseguir un pasado bonito de recordar. No hagas tu eso. Construye por contra un futuro al que estés deseando llegar, porque cuando lo alcances y ese futuro lo devoré el pasado, habrás conseguido no solo vivir, sino que habrás alcanzado la inmortalidad en el recuerdo de los que te quieren. Esa es la verdadera historia de la abuelita Isabel.

Nunca te rindas, y no permitas que te roben tu Alma.

lenore

Que historia tan bonita me conmovio hasta las lagrimas, me parece muy dulce que su esposo la recordara con tanta dulcura y amor. Aveces me siento culpable de apoyarme tanto en mi esposo,y trato de ocultarle mi dolor para dejarlo descansar, pero me conoce tanto que se da cuenta y me deja recargarme de nuevo en su hombro, sonriendo tiernamente, con su paciencía infinita. Felicidades por tu blog.

eko

Si tu marido es capaz de sentir tu dolor y siempre esta ahí cuando lo necesitas, sin duda amiga, tienes un marido de los que no se encuentran. Historia bonita es la tuya, porque es real.
Creo que es un acto de generosidad enorme y precioso, mostrar nuestras heridas y sufrimientos a nuestra pareja. Mostrarle nuestras debilidades y hacerle participe de nuestro crecimiento. Compartir lo bueno es sencillo, abrir nuestra alma y exponernos a ser defraudados, es un riesgo que demuestra valentía y generosidad, por parte del que lo hace. No te sientas culpable y no dudes en descansar tu dolor sobre tu esposo.

Muchas gracias por tu tiempo y tus palabras, Lenore.

antonio

Excelente texto lleno de amor, tus comentarios también están a la misma altura.
Saludos!

eko

El amor es un poderoso recurso natural del humano, históricamente muy poco explotado. Si utilizáramos tan solo un poco de ese amor con los demás en nuestra vida diaria, el mundo seria totalmente distinto.
Muchas gracias, Antonio.

Los comentarios nacen de la reflexión, ejercicio este muy recomendado. Hazlo con educación y sus efectos serán mas gratificantes.