Libres de la verdad

convicción creencia
No me gusta creer que tengo la razón. Y cuando escribo en este blog sobre un tema, lo hago desde el convencimiento de que alguien vendrá para refutar mis palabras y, desde la educación que solo las personas inteligentes poseen, me mostrará un punto de vista que tal vez en mi estrechez de miras no alcanzaba a ver. Y no me gusta creer que tengo la razón, porque suelo divertirme mucho con esas personas que obcecadas en sus creencias, se creen dueños de la verdad y por consiguiente dignos de enseñar al mundo el camino correcto. De ahí que suela reírme con las ocurrencias de la iglesia, columnistas de periódicos, políticos, estadistas, intelectuales y filósofos. Me parecen unos cómicos desaprovechados, que equivocaron su vocación. Personas instruidas que han dedicado tiempo a la meditación, al estudio y a la contemplación, o al menos es lo que creo que deben haber hecho, para poder sentirse tan seguros de lo que dicen, y saberse poseedores de un conocimiento que parece que el resto no alcanzamos. Me suelo preguntar a que se debe ese don divino, como pueden habitar entre nosotros seres tan excepcionales capaces de darnos clases magistrales sobre la vida, desde sus mullidos sillones de cuero acolchado. Esos elegidos, esos seres omniscientes, que caminan entre nosotros con una aureola de sabiduría divina, incapaces de aceptar que el resto podamos tener derecho incluso a equivocarnos.

Cuando me despierto y pongo el primer pie en el suelo, lo único que le pido al día es que haya algo que demuestre que me equivoco, y no sea yo tan estúpido de no darme cuenta de mi error. Y creerme, que no acaba un solo día que no me demuestre cuan equivocado estoy. Disfruto en mi propia imperfección, pues me da la oportunidad de crearme a mi mismo, y buscar el sentido a lo absurdo, para volverme a demostrar cuanto camino me queda por recorrer. No alcanzo a ponerme en el lugar de esas personas que se creen dueñas, amas, propietarias, de la verdad o de la razón. Pero quizá, eso solo sea por el alto interés que crea mi ignorancia en la particular cuenta bancaria de mi persona. Desde el reconocimiento de mis limitaciones e ignorancia, me atrevo a escribir sobre cualquier tema, pero queda muy lejos de mi intención pretender tener la razón. Expongo y opino sobre ideas, divago y reflexiono, esperando que un alma caritativa, sabedora del largo camino al que nos enfrentamos, me muestre una nueva senda que recorrer.

Se han declarado guerras, inquisiciones, persecuciones de brujas, se han quemado libros, se han destruidos obras de arte, se han puesto bombas y lanzado misiles, desde la creencia de aquellos que se creen dueños de la verdad, de la creencia autentica o de la ideología correcta. No existe nada más peligroso para la humanidad que una idea, una ideología o una creencia, y no porque sean malas ellas por si mismas, sino porque detrás siempre existen mentes más o menos privilegiadas o estúpidas, con la fe ciega de que es la autentica, la definitiva, la verdadera. Personas sin la capacidad para darse el beneficio de la duda, y por lo tanto, capaces de cualquier cosa por imponerla, creyendo estar haciendo un favor a la humanidad.

Después de 40 años de ignorancia, he llegado a la única conclusión de que tan solo existe una verdad absoluta, que esta por encima del resto de las verdades, y esta es el sufrimiento. Si una idea, una ideología, una creencia, conlleva una acción que crea sufrimiento, aunque solo sea a una persona en este planeta, significa, que dicha idea, dicha creencia, dicha ideología, no es la correcta. Nadie puede pretender que crea en Jahve, Ala, Buda, Shiva, o cualquier deidad que se te ocurra, si esa fe se impone con sangre. Nadie puede pretender, hacerme pensar que el comunismo, el capitalismo, el socialismo o cualquier ideología que se te pase por la cabeza, es la correcta, si llevada a la practica causa algún sufrimiento. No pueden siquiera decir que el Amor salvara al mundo, si para llegar a él causan dolor a un inocente. De ahí que al final venga a decir que la única verdad absoluta sea el sufrimiento, el dolor, que muchas veces causamos por nuestras convicciones.

De todas formas no me hagáis mucho caso, ni me toméis muy en serio, porque lo más seguro, es que me equivoque.

4 comentarios:

antonio

Hola Eko!
Siempre hay que tener humildad al exponer una idea un pensamiento , nadie tiene la posesión de la verdad, hay que desconfiar de todo aquel que se crea con la posesión de la verdad por que sin duda alguna está equivocado. Pero podemos estar tranquilos todo lo que no es verdad el tiempo o el universo se encargará de revelarlo, las grandes ideas perduran,las mentiras mueren.
Respecto al amor yo si creo que es una de las mayores razones de este mundo,si cada día nos levantamos es por amor aunque solo sea el amor propio de cada uno (el mejor).
Saludos!

eko

Hola Antonio.
La verdad no es más que una mentira disfrazada de credibilidad. Vivimos en una constante mentira y tenemos la increíble capacidad de hasta de mentirnos a nosotros mismos. El tiempo, como bien dices, acaba por revelarlas, pese a que algunas llevan ya más de 2000 años de existencia. Tan solo digo, que una verdad, por muy liberadora y buena que sea, si causa dolor a una sola persona, deja de ser verdadera.

He puesto la verdad del amor como un ejemplo. Si para amar, tengo que causar mal, mi amor pierde veracidad, pasando a convertirse en una mentira.

Un saludo Antonio.

antonio

Entonces la mentira también es una verdad disfrazada.
Tanto la verdad como la mentira son conceptos creados por el hombre en su beneficio,creo que perdemos el tiempo en busca de la verdad al fin y al cabo solo es una cuestión de supervivencia.

El amor y el dolor no tiene nada que ver con la verdad.
Saludos!

eko

Si reducimos todo al simple hecho de la supervivencia, estaríamos dando por sentado que cualquier cosa vale, porque por supervivencia uno hace lo que sea, hasta matar.

Todo en este mundo son conceptos creados por el hombre en su afán de catalogar y clasificar aquello que le rodea y siente. Así que el amor y el dolor no dejan de ser conceptos. Si el amor y el dolor no tienen que ver con la verdad, entonces no es verdad que amamos y es mentira que sufrimos.

Uhm! todo muy interesante.

Saludos Antonio.

Los comentarios nacen de la reflexión, ejercicio este muy recomendado. Hazlo con educación y sus efectos serán mas gratificantes.