El valor de nuestras decisiones

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No acaba un solo día en que no nos tengamos que enfrentar a la toma de una decisión. Si nos fijamos un poco, nos damos cuenta que todo en nuestra existencia esta rodeado de una indisoluble pregunta que espera de nosotros para su resolución. Desde lo más sencillo, ¿que camisa me pongo hoy?, hasta las más difíciles, ¿que voy a hacer con mi vida?, todas están unidas por un misterioso lazo que hace que muchas veces, las decisiones más sencillas sean las que más afectan a nuestras vidas, porque sin apenas darnos cuenta, las grandes decisiones van siendo alteradas por esas decenas de cuestiones minúsculas que van salpicando el día a día. Quizás, porque normalmente las pequeñas decisiones son de resolución inmediata, -¿que calle tomo para llegar a mi destino?, ¿en que restaurante como hoy?, ¿donde aparco el coche?...-, por contra, las grandes decisiones sen ven resueltas con el paso de los días, los meses e incluso los años, y en ese espacio de tiempo las pequeñas preguntas que nos asaltan esperando nuestra decisión, se suman para alterar el resultado de las que presuponíamos decisiones más importantes.

Yo me pasé gran parte de mi vida cuestionándome el porque tenia que levantarme todos los días a la misma hora y pasarme la mayor parte del día en un trabajo que no me aportaba nada más que dinero. Tal vez se le olvido a Jesús en su celebre Sermón del Monte de los Olivos decir: -Bienaventurados los que disfrutan y se sienten realizados con su trabajo, porque de ellos sus jefes no encontraran queja-. Pero el problema es que jamás yo supe muy bien que hacer con mi vida, y anduve deambulando por una existencia que aunque me dio estabilidad económica, jamás me lleno ni me satisfizo.

Pero he aquí, que la pequeña decisión de contestar a un mensaje de internet, cambio mi vida, pues fue la forma que conocí a la que ahora es mi mujer. Ella lo cambió todo. Me encontré de bruces con lo absurdo de mis quejas, pues comprobé que jamás tuve verdaderos problemas. Pero pese a todo, creía y sentía que debía hacer algo al respecto de lo que me frustraba y no me dejaba sentirme realizado. Fue cuando tuve pareja e hijos cuando de verdad me di cuenta hasta donde llegaba mi problema. No me imaginaba el resto de mi vida trabajando casi todo el día, robándome horas de estar con la mujer que amo y no ver crecer a mis hijos. Así que me encontré en la encrucijada de que hacer, trabajar en una buena empresa para mantener a mi familia y darles estabilidad económica, pero por contra, perderme grandes momentos junto a ellos, o enfrentarme a lo que se espera de un hombre, a mis padres, hermanas, conocidos, y lo que la sociedad entiende por un "hombre de provecho". Entonces fue cuando me di cuenta que una pequeña decisión solucionó otra mucho mayor. Resulta que mi mujer pensaba como yo, y tampoco estaba muy entusiasmada con que pasáramos la mayor parte del tiempo fuera de casa, sin apenas vernos. Así que la resolución al gran problema que envolvió gran parte de mi vida se vio resuelta. Dejamos nuestros trabajos, pese a los consejos en contra de familiares y conocidos, y desde entonces mi mujer y yo buscamos la forma de llevar nuestras vidas lejos de calendarios y horarios, a nuestra manera y de una forma independiente, pensando más en nosotros y nuestra familia que en el dinero y las posesiones materiales. Desde entonces hemos estado todos los días juntos, sin separarnos salvo para cuestiones menores, y hemos podido volcarnos en el cuidado y educación de nuestros hijos. Sin duda, nuestra decisión no esta carente de problemas, sobretodo económicos (aunque hoy en día quien no tiene ese problema, pese a que tenga trabajo). Tal vez jamás tengamos una vivienda en propiedad y tenga que tirar con un coche con muchos años y kilómetros a cuestas; tal vez no tengamos vacaciones en lugares paradisíacos, ni mis hijos dispongan de televisión y ordenador en su habitación, cosa  que siempre he pensado que era una tontería. Pero por otro lado disfruto de mi mujer, de mis hijos y de cada segundo que ellos me regalan. Cuando entran en el colegio puedo despedirme de ellos, cuando salen me encuentran, y aunque a veces me ponen de los nervios, la mayor parte del tiempo disfruto de su compañía y disparates infantiles, junto a mi mujer.

La herencia que deje a mis hijos, tal vez no serán materiales, pero creo que el mayor legado que les puedo dejar y por el que jamás acabaran riñendo en su reparto, es una educación en valores humanos, una infancia junto a sus padres, y espero, un montón de recuerdos de su infancia, que los formen como personas, que aunque no sea de "provecho" sean de Bien.

Lo paradójico de todo esto, es que de una manera u otra, la vida nos ha ido compensando en la decisión de vivir por y para nuestra familia. Nos ha dado las maneras de ir tirando y residir, aunque sea alquilados, en una hermosa casa con un gran patio y estudio, en un pueblo tranquilo. Nuestra vida es tan feliz, como las circunstancias lo permiten, y sin duda mucho mejor que si no hubiésemos decidido dejarlo todo y vivir segun creemos que debemos hacerlo.

Aunque no soy ni me siento católico, valoro muchas de la lecciones que la Biblia regala, y que si le quitamos el mercantilismo e hipocresía de la Iglesia, no dista mucho del resto de las demás religiones e incluso de las recetas de grandes pensadores para la felicidad. Por eso me viene a la cabeza, algo que leí hace muchos años, cuando apenas era un niño, y me entretenía leyendo aquel libro que acumulaba polvo en la estantería y que adquiere un significado especial hoy:

Por eso les digo: No se preocupen por su vida, qué comerán o beberán; ni por su cuerpo, cómo se vestirán. ¿No tiene la vida más valor que la comida, y el cuerpo más que la ropa? Fíjense en las aves del cielo: no siembran ni cosechan ni almacenan en graneros; sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que ellas? ¿Quién de ustedes, por mucho que se preocupe, puede añadir una sola hora al curso de su vida?
¿Y por qué se preocupan por la ropa? Observen cómo crecen los lirios del campo. No trabajan ni hilan; sin embargo, les digo que ni siquiera Salomón, con todo su esplendor, se vestía como uno de ellos. Si así viste Dios a la hierba que hoy está en el campo y mañana es arrojada al horno, ¿no hará mucho más por ustedes, gente de poca fe? Así que no se preocupen diciendo: "¿Qué comeremos?" o "¿Qué beberemos?" o "¿Con qué nos vestiremos?" Porque los paganos andan tras todas estas cosas, y el Padre celestial sabe que ustedes las necesitan. Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas. Por lo tanto, no se angustien por el mañana, el cual tendrá sus propios afanes. Cada día tiene ya sus problemas. Mateo 6: 24-34

8 comentarios:

Graciela

Eko un gusto conocerte :)
Vivo como ustedes, mis hijas no tienen qué heredar económicamente, solo no trabajar mientras hacen su estudio en la universidad.

Han tenido una buena vida 'económica' mientras trabajaba, se han acostumbrado a la otra, la que viven hoy, no les falta nada que sea imprescindible. Creo que llenarlos de 'cosas' no los hace personas fuertes para afrontar el futuro.

Me encanta ser mamá, compartir con ellas, estar siempre a su disposición, muchos saludos :)

lenore

Eko tienes tanta razón en lo que dices aqui, que me parece increible leerte, ahora te cuento porque.
Desde que nació mi segunda hija, deje mi carrera de lado me dedique más a ellas y aunque ya tengo los ultimos 4 años trabajando lo hago por horas y en nada que ver con lo que estudie( soy Quimico Industrial) pues los horarios siempre eran terribles, aveces a rolar turnos y hasta de noche. La familia se sorprendia de que yo abandonara mi carrera, pero yo les explicaba que no queria meter a mis bebes en guardería ni dejarlas con gente desconocida y aunque algunas veces dude de mi decisión ahora veo los frutos de ella. Mis hijas son unas niñas sanas, centradas y félices, no cambiaria ningún momento vivido con ellas y mi esposo, que siempre me apoyo y me ayudo lo más que pudo dentro de sus posibilidades.
Les mando muchos saludos a tu esposa Luna y a ti, féliz fín de semana.

eko

Hola Graciela, y bienvenida.

Es importante no olvidar que lo que más necesita un niño en su infancia es a sus padres. Tenerlos atendidos, no solo en su alimentación y vestimenta, sino en su formación y educación como personas.

Pero ya no solo es cuestión de los niños, yo como adulto, como padre, necesito sentir a mis hijos. Sentir, que no solo los he traído al mundo para darles de comer, vestirlos y protegerlos hasta que puedan valerse por si mismos, sino para disfrutar de su compañía, de recordar cosas a través de sus juegos e ingenuidades que la vida con los años nos arrincona en algún lugar de nuestros Ser. Me siento más realizado en un abrazo de alguno de mis hijos o de mi mujer, que en cualquier otra situación de la vida. De hecho, cuando yo ya no este aquí, ellos con su modo de actuar ante la vida y ante quienes le rodeen, dirán quien fui.

Muchas gracias por dedicar algo de tu tiempo en leerme. Un saludo.

eko

Hola Lenore.

En lo que dices sobre tus hijas va todo el premio de tu forma de pensar y actuar.Además tuviste la suerte de tener el apoyo y la comprensión de tu esposo. ¿Que importa que el resto del mundo no lo entienda? Hace ya algunos años me di cuenta que la vida de uno, es una especie de obra de teatro, en que nosotros somos los actores principales y a la vez guionistas de nuestra vida, mientras que el resto del mundo, son simples actores secundarios. Hemos de vivir nuestra vida de la forma que creemos y saber valorar lo que realmente es importante para uno, lejos de influencias y creencias de los demás, pues como he dicho, ellos son simples actores secundarios que apenas tienen un papel figurativo en la gran obra de nuestra vida, pues nunca cargaran con nuestros problemas ni con las consecuencias de nuestros actos. Tu vida es tu gran obra y tus hijas la critica más brillante de tu actuación. Felicidades.

Un saludo Lenore.

Graciela

Sabes me he perdido muchas cosas mientras trabajaba, trataba de recuperarlas en el tiempo que pasábamos juntas por la tarde y noche: he dormido muy poco hasta su partida de la casa para estudiar, pero no me sentía agotada, no han ido a jardines maternales -no son de mi gusto-, permanecieron en la casa con una chica que me ayudaba a cuidarlas, todos los días -mientras el tiempo era bueno- hacían alguna actividad: dar vueltas en autobús por la ciudad, a las hamacas...
He estado sola en la crianza porque el papá estuvo fuera de nuestra ciudad por trabajo, pero no me he perdido nada acomodando mis vacaciones para acompañarlas en los primeros días de clase, cuando actuaban en la escuela, cuando estaban enfermas me quedaba sin importarme me descontaran del sueldo.

El día de la madre, yo les agradezco y les deseo feliz día, son mis dos tesoros :)

antonio

Hola Eko!,aplaudo vuestra decisión de priorizar la vida familiar ante todo,pues sin duda alguna los momentos que estáis juntos son irrepetibles y no tienen precio, perderse la infancia de nuestros hijos es lo peor que hay,por que los recuerdos son lo más preciado de la vida y sería triste que tus propios hijos no los tuvieran de vosotros.
No entiendo como hay padres que marchan temprano de casa y hasta el anochecer no ven a sus hijos ni a su pareja, todo por un supuesto bienestar.
En nuestro caso hemos procurado no trabajar más de la cuenta,intentando que por lo menos uno de los dos estuviera en casa con nuestro hijo .Hace tiempo que ya no hago horas extras,prefiero disfrutar de mi tiempo con mi familia y mis aficiones que estar encerrado en una nave industrial.A la esclavitud por el dinero para consumir le llaman sociedad del bienestar.

Saludos!

eko

Hola Antonio.

La sociedad nos crea necesidades, la mayoría de veces superfluas, que poco aportan a nuestras vidas. Y como muchas veces he leído, en la mayoría de las veces son las posesiones quienes nos poseen a nosotros, pues dedicamos la mayor parte de nuestra vida en poder conseguirlas primero y después en mantenerlas.

Es importante saber cuales son nuestras verdaderas prioridades, y no ceder al chantaje de esta sociedad consumista. La sociedad del bienestar, como la democracia o la libertad, no son más que invenciones mediáticas. No son más que bonitas palabras que enmascaran una realidad de señores y plebeyos, de terratenientes y esclavos.

Me alegra saber que tu también valoras el tiempo con tu familia, aunque lo imaginaba, lo deduje de las fotos de tu última excursión.

Un saludo.

eko

Hola Graciela.

Acomodar nuestros horarios, nuestras vidas a los hijos, considero que es lo más natural. Algo de lo que nunca nos arrepentiremos y algo que ellos nunca olvidaran. Sacrificar parte de nuestra vida laboral, de nuestros ingresos económicos, de nuestras posesiones, no es más que invertir en la sociedad, en crear personas de bien, en alentar una forma de vida, una sociedad, mucho más humana, y debería no solo ser alentada por los Estados, sino recompensado de alguna manera. Lo que tu has hecho, es lo que lamentablemente poco a poco se esta perdiendo. Es en lo que deben involucrar al hombre (género masculino), para alcanzar un estatus de igualdad.

Saludos!

Los comentarios nacen de la reflexión, ejercicio este muy recomendado. Hazlo con educación y sus efectos serán mas gratificantes.