Grupos de consumo, una alternativa social, justa y solidaria

La queja constante contra el sistema capitalista que hemos creado, se estrella con el poco interés que existe por parte de los ciudadanos por cambiarlo. Tendemos a dejar en manos de otros, en la mayoría de los casos, los políticos, el trabajo de cambiar la situación tanto local como global, y creemos que poco podemos hacer por conseguir que las cosas sean de diferente forma.

Tal vez, unos de los problemas más acuciantes de nuestro planeta sea el de la alimentación. Mientras una parte de nuestro planeta tiende a engordar gracias a la alimentación cada vez mas adulterada por la química, contaminada gracias a los venenos y fertilizantes utilizados para asegurar la producción y los cada vez más habituales alimentos transgénicos, la otra gran parte de nuestro planeta se muere por la hambruna. La producción agrícola ya no responde a nuestras necesidades alimentarias sino que está sujeta y a expensas de los intereses económicos de la industria agroalimentaria. De ahí, que dos problemas tan diferentes, no sean más que las dos caras de la misma moneda. Aunque se esta produciendo más alimentos que en cualquier otro periodo de la historia, paradójicamnte uno de cada seis personas de nuestro planeta pasa hambre.

Los alimentos se producen, transforman y distribuyen al menor coste empresarial posible, y para conseguir dicho fin se explota a todos los actores que participan en la cadena comercial de origen a fin, estableciendo un alto diferencial entre el precio pagado en origen y en destino. Nos hemos acostumbrado a ver en las noticias a los agricultores y ganaderos quejarse por el bajo precio que le pagan los distribuidores por sus productos, sin embargo vemos como los precios al que los adquirimos los consumidores no dejan de subir. La búsqueda incesante de reducir los gastos de producción tiene también una importante y marcada repercusión en la calidad de los alimentos, con lo que nuestra salud se ve claramente afectada, y en ultima instancia se convierte en un gasto para la sanidad publica. La mayor parte de los alimentos que comemos están altamente procesados, con una cantidad importante de aditivos (colorantes, edulcorantes, conservantes), transgénico, etc. y esto repercute en nuestra salud, generando graves problemas cardiovasculares, de colesterol, obesidad, alergias, entre otros. Al final pagamos en definitiva tres facturas a cual más cara. La primera son los precios excesivos de los alimentos; la segunda, el gasto sanitario que provoca el consumo de alimentos de tan baja calidad; y la tercera, pero la más importante, el deterioro de nuestra salud y calidad de vida.

Tenemos derecho a una alimentación sana y saludable y el campesinado merece un pago justo por su trabajo. Para ello es necesario acabar con el monopolio empresarial en toda la cadena alimentaria, así como la connivencia política e institucional con el mismo. Debemos reapropiarnos de los mecanismos de producción y distribución de alimentos, que nunca hubiesen tenido que sernos expoliados. Por ese motivo son tan importante iniciativas como las que desde hace años se llevan poniendo en marcha en muchas ciudades españolas y que son los llamados grupos o cooperativas de consumo ecológico. A muchos la palabra ecológico les sonara a caro, pero es importante desmitificar y aclarar ese concepto del cual se pretende aprovechar nuevamente los grandes distribuidores. Lo que es caro es comprar el producto ecológico a través de intermediarios, o en supermercados, donde lo venden como “delicatessen”, porque así los precios se disparan. Pero si por el contrario compramos directamente al productor (eso es precisamente lo que hacen los grupos de consumo) los precio no son mucho más altos que lo que puedes comprar en una tienda normal. Además se puede llegar a acuerdos que beneficien tanto al consumidor como al productor. Estos grupos o cooperativas de consumo ecológico se organizan para repartir el trabajo, contactar con los productores y gestionar la distribución de los productos entre sus miembros. Lo que puede parecer una utopia no es más que una realidad que espero se haga cada vez más habitual. Los miembros de dichos grupos apuestan por la búsqueda del reequilibrio medioambiental y un acercamiento entre el mundo rural y el urbano.

En definitiva los criterios fundamentales que se pueden considerar comunes a todos los grupos de consumo son:
  • Relación lo más directa y humana posible, basada en la cooperación y el apoyo mutuo, entre las personas que consumen y las que producen. Esto favorece la confianza y la estabilidad de la relación.
  • Fomento de la relación producción-consumo local, de modo que el transporte sea lo más corto posible.
  • Impulso de unas condiciones de trabajo y de vida dignas para quienes producen.
  • Ausencia de especulación con los precios.
  • Preferencia por un consumo de productos locales y de temporada producidos de forma ecológica y sin embalajes o intentando que éstos sean reutilizados. Los productos de huerta son los fundamentales, si bien la mayoría de los grupos reciben también otros productos, mayoritariamente alimenticios.
  • Autoorganización de los propios grupos de consumo, lo que favorece las relaciones interpersonales y genera espacios de intercambio más allá del consumo.

El perfil de los participantes ha evolucionado mucho en los últimos años; en 1994 eran principalmente jóvenes universitarios y amas de casa preocupadas por el sabor y la calidad de los alimentos, y ahora se han sumado personas mayores que añoran el sabor de los productos, mujeres que trabajan fuera de casa y personas con enfermedades o rechazo hacia determinados tipos de alimentos.

Podéis empezar a cambiar un poco el mundo buscando alguno de dichos grupos cerca de de donde vivis o, porque no, crearlo vosotros mismos. Para ello sólo hace falta encontrar las suficientes personas interesadas y ponerse manos a la obra. En tiempos de crisis, no sólo nos ayudara a ahorrar sino que también representa una apuesta por la economía social, más justa y solidaria.

8 comentarios:

Felipe

Lo que sí es muy cierto que con toda la producción es suficiente y más para alimentar a toda la población mundial.Y ahí viene la gran paradoja capitalista.Se prefieren ,los transgénicos(altamente tóxicos)o los biocombustibles con el único fin de ganar dinero y más dinero.Vease el ejemplo de Masanto y casí estaría todo dicho.Vease el caso del cultivo de la soja biocumbustible que está dejando a grandes poblaciones tribales y no tribales sin sustento y talando grandísismas cantidades de árboles.

Saludos

antonio

Hola Eko!.Siempre hay que procurar consumir los productos locales o los más cercanos a nuestro territorio,con ello se contribuye a la mejora de la economía local y al descenso de las emisiones contaminantes producidas por el transporte de las mercancías.
¿porqué comprar manzanas de cualquier parte del mundo si aquí tenemos de sobra?.

Saludos afectuosos!

Graciela

La paradoja: Argentina produce alimentos que podría alimentar a la población mundial, en nuestro país mueren de hambre, en 'el mejor de los casos' buscan en los basurales comida.

Aquí hace mucho tiempo puedes adquirir verduras, aves, cerdos ecológicos.

Tenemos el grave problema de campos tan pegados a la zona urbana y los pesticidas, está sucedieno que los camioneros que transportan el cereal a los puertos, mueren durmiendo a causa de los pesticidas. Pero seguimos con lo transgénico, reditúa mucho dinero :(

Abrazos amigo!

lenore

Eko lo que hacemos la mayora de amas de casa, por aca es que compramos a agricultores locales y no a los grandes supermecados, aunque traen productos de importación, mas baratos en ocasiones.
Tratando de apoyar asi a la economia local y evitando consumir productos transgéneticos.

Un abrazo para toda la familia.

eko

Hola Felipe .

Son importantes los ejemplos que pones para entender hasta donde llega el afán de explotar solo con fines económicos la agricultura y los alimentos. Por eso es importante la actuación de los consumidores y no dejarnos manipular. El consumo de productos locales ayudaría a la economía y nos llevaría a un consumo más sostenible y justo.

Saludos.

eko

Hola Antonio.

Tu lo explicas muy bien, esa es la solución que dan los grupos de consumo a un mercado movido sólo por intereses económicos y que pone en peligro el equilibrio de nuestros ecosistemas como nuestra propia salud.

Saludos

eko

Hola Graciela.

Eso del camionero me ha dejado impresionado, menudo pesticidas. No creo que sea muy normal algo así, la verdad es que nunca lo había escuchado, lo cual me hace pensar que no hará esos pesticidas en la salud de los consumidores. España es uno de los primeros países de la Unión Europea en producción de trangénicos, lo cual no dice mucho de nuestros políticos. Cada vez vamos hacia una vida cada vez más artificial y de peor calidad.

La ciencia no es la solución al hambre, lo es la conciencia.

Saludos.

eko

Hola Lenore.

Esa es lo correcto, nunca perdáis esa costumbre, de esa forma no solo os alimentareis mejor sino que ayudareis a la economía de vuestra localidad. La economía mundial nace en el reducto familiar, cambiando nuestras costumbres y tomando conciencia de que existen injusticias amparadas en el comercio, promoveremos una economía más justa y social.

Un abrazo, amiga.

Los comentarios nacen de la reflexión, ejercicio este muy recomendado. Hazlo con educación y sus efectos serán mas gratificantes.